martes, 19 de julio de 2016

Vamos al gimnasio, oh, oh, ooo (léase con melodía)

Las cosas que me pasan no me las creo ni yo.

¿Sabían que estoy inscrita en un gimnasio? Pues yo tampoco. 
No saben lo extraño que se sintió cuando me enteré, tanto así, que decidí ir, de pura lástima por quien sea que me haya pagado la inscripción -espero no haber sido yo-.


Imagínense a mí en un gimnasio -que se sé que puede que se les haga un poco difícil así que iremos parte por parte-, yo, la que no quiere ni caminar para llegar a la cocina (pero que igual lo hago, porque duh, prácticamente todo lo que importa está ahí [comida]), la que la última vez que intentó andar en bicicleta terminó en el piso ahogada, con cansancio que duró casi una semana. La que en una prueba de deportes -en esa época de colegio...buenos tiempos- le pagó a uno de sus compañeros para que distrajera al profesor y no tener que correr todos los minutos correspondientes (y estoy hablando de real money, así como ese que podría haber gastado en comida o ropa).

No sé que me pasó ese día. Quizá un buen sueño que no recuerdo, o vudú. Sí, el vudú suena más probable. Pero volviendo al punto...

Ok, me decidí a ir. Busqué el único conjunto de ropa deportiva que tengo, ese que convencí a mi madre de regalarme hace un montón de tiempo cuando decidí ir a una clase de baile, y que fue utilizado esa única, y siempre pensé que irrepetible, vez.

No les voy a mentir. A pesar de todo mi rechazo a la ropa deportiva y todo lo involucrado con cualquier tipo de ejercicio el conjunto es bastante mono y me sienta bien. 

El lugar me quedaba más o menos cerca -no lo suficiente- así que decidí caminar hasta allá, con todo y ropa deportiva. Oh, Dio'.

Vuelvo a repetir que no sé que tenía en la cabeza ese día. No mucho, claramente (Necesito encontrar alguna forma de justificar este comportamiento, fast)

El incómodo, tortuoso, y desagradable viaje de ida se sintió menos terrible una vez que llegué ahí. Mujeres de todos tipos, con todos tipos de ropas, listas para hacer ejercicio. Al menos ya no era la única en calzas deportivas.

No se si han notado como un gimnasio es como un mini-mundo completamente distinto a la realidad. Se aceptan todo tipo de combinaciones, se cree que sudar es bueno, la gente se siente feliz gastando útilmente su energía ¿En qué planeta eso es normal? No lo entiendo y espero nunca hacerlo. 

(Y me volví a desviar de la historia...)

Estaba entonces por subirme a la elíptica -que digan lo que digan, es la mejor máquina que jamás haya existido- cuando me choca alguien. Y no del tipo Oh-perdón-fue-un-golpecito, sino del tipo te-derribo-con-mi-bolso-gigante-que-pesa-como-una-tonelada.

Así que, como era de esperar caí hacia el lado, ya saben que más allá de mi peso, la estabilidad me la he dejado en alguna otra parte. Algunos miraron, otros pretendieron que no pasaba nada; algunos no se dieron cuenta entre su concentración y la música, y probablemente más de uno simplemente me ignoró, pero no el chico que me había botado. Ven que con estas cosas se me sale el lado agresivo-agresivo (sí, nada de la típica agresividad-pasiva para mí) así que si no me hubiera al menos pedido perdón el reclamo lo hubiesen escuchado hasta sus casas; sí, donde quiera que estén.

Y en eso del Lo-siento-fue-sin-querer nos quedamos conversando un rato. Nada extraordinario, lo típico, nombre, ocupación, edad, numero de teléfono, fax, dirección y apellido del tío del amigo. Común. Y ya ven que tal, y me invitó a salir. 

No me gustó el golpe, pero quizá eso de los hombres con espaldas anchas y músculos marcados no va tan mal.

Tendré que repensarme lo del gimnasio. 

Marie M.

PD: Les juro que si hubiese visto todos esos tumblr deportivos, jamás habría llegado al gimnasio. Ni a la puerta para salir de mi casa.
PD2: es una maravilla que al buscar gimnasio, salgan muchos post de pokemon go!

sábado, 7 de mayo de 2016

I'm feeling 22

Así es Darlings, tal y como mencioné anteriormente, me he hecho un año mayor.

Hoy me siento especialmente entusiasta de ello -no se por qué extraña razón- y he estado pensado en lo que quiero hacer en este año de mi vida. No, no estoy hablando de a: "Ahora sí haré la dieta" o "Podría empezar a hacer ejercicio", que sé que son tan reales como que mi gato me empiece a hablar -que no estaría nada de mal... cualquiera de las tres anteriores me refiero.

 
Mientras cantaba 22 de Taylor Swift bailando por mi departamento como Callie cuando era soltera -espero que se entienda la analogía, digo, no hay muchos capítulos de las 10 temporadas de Grey's en que ella estuviera sin pareja (#todossomoscallie)- reflexioné acerca de lo que estaba haciendo con mi vida y lo que no, y he decidido hacer unos cuantos cambios. Oh, sí, la rebeldía. No a cambios del blog, eso sí, que ya me costó muchísimo lo del fondo y los colores para hacerlo de nuevo, al menos en lo pronto. 

Quizá incluso me haga una Bucket List, como la de las películas. X cosas que hacer antes de morir, excepto por la parte esa de la muerte. Si es así, me aseguraré de postearla y quizá -quizá no- les contaré cuando haga una o la otra. 

Así que buena suerte a mí y a mis deseos de rebeldía, que obviamente se les tenía que ocurrir aparecer en el momento de mi vida en el que tengo más cosas que hacer. Oh por Dio'. 

Mándenme sus mejores deseos, y si no, seguiré asumiendo que lo hicieron


Marie M. 

domingo, 10 de abril de 2016

Mala de adentro

Pues bien, que me he rebelado.

Porque después de no haber escrito por muchísimos meses, ahora se me ocurre subir dos post seguidos, porque este es mi blog y hago lo que yo quiero. Ja. (Así de ruda me he vuelto)
Eso y que necesito alguna otra razón para seguir procastinando, porque así como querer estudiar, no quiero.

Sólo para contarles algo, estoy en un ramo de Solidaridad. Ja nuevamente. Yo y solidaridad. Quién diría que encontraría esas dos palabras juntas en una oración. Sería casi impresionante si yo no estuviera haciendo lo menos solidario que podría hacer en un curso sobre el tema. En vez de ir y ser buenos y amables con las personas bueno, que yo soy bastante amable a menos que me caigas mal, te aviso, conseguí pasarme toda la hora viendo películas con la gente a la que fuimos a ver, que me gusta a mí y no me digan que les desagrada a ellos, porque saben que no es cierto. Incluso les dejo elegir la película. Siento como me vuelvo mejor persona cada segundo.

Y que nadie diga que no he tratado, porque a pesar de mi muy oscura alma -muy, muy oscura, digan lo que digan-, sigo haciendo cosas que ayudan a otros. Podría ser más contradictorio si... Wait, no podría ser más contradictorio. 

Pronto la gente comenzará a pensar, o peor, a decir que soy buena persona y esas cosas. Duh

Así que me iré y quizá en estos momentos debería ponerme a ver Maleficent o algó así... lo pensaré. Por ahora agradezcan, que pensé ponerles una foto de Maléfica, pero me imaginé que Diaval sería mucho más agradable para la vista.

Marie M.